thumb1_videoconference2_88751.jpgVodafone, dentro de su campaña de responsabilidad social, acaba de hacer pública una investigación de mercados que ha cuantificado el impacto que tiene en la conservación del medio ambiente el hecho de realizar más videoconferencias en el trabajo, sustituyendo así los desplazamientos de sus ejecutivos en avión.

El Institute of Travel Management ha cuantificado, en concreto, el ahorro de CO2 emitido a la atmósfera en unas 5500 toneladas anuales. La empresa británica ha conseguido de esta manera reducir un 20% los desplazamientos de sus empleados, además de contribuir a una mejor conciliación de la vida profesional y laboral.

Entre otras medidas “verdes” aplicadas por la marca inglesa, está también el reciclaje de nada menos que el 97% de todos sus desechos informáticos, la recogida de 1.3 millones de móviles en 2005-06 para su reciclaje o el compromiso de reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 40% para el 2011.

El argumento ecológico se está poniendo de moda, y Vodafone no es sino una más de la pléyade de empresas de lo más variopintas que últimamente se están apuntando al “marketing verde”. En España, sin ir más lejos, es ya famosa la campaña de los quesos “El Ventero“, que ha equiparado su ahorro de emisiones de CO2 al realizado por 25.000 coches al año. Y lo ha publicitado sin reparos, aunque a primera vista pareciera poco probable la asociación entre un coche y un queso. Quizás de ahí provenga precisamente el impacto principal de la campaña y su efecto sobre el recuerdo publicitario.

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