Con la que arrecia en la F1 estos días tras los últimos acontecimientos más que dudosos en el circuito de Shanghai respecto a los neumáticos de Alonso, los patrocinadores del equipo en el ojo del huracán por excelencia - McLaren - se están empezando probablemente a tirar un poco de los pelos tras ver el clima de extrema tensión que se respira en boxes.

Un clima de tensión provocado por un supuesto y en estos momentos probable maltrato del equipo de McLaren hacia su piloto español, que no ha tardado en prender la mecha de la movilización de los aficionados en defensa de Alonso. Movilización que se materializa hoy en la petición de firmas para llevar adelante una protesta oficial ante la FIA por las irregularidades en la equidad de trato de esta organización hacia Alonso y Hamilton. Por el momento, se llevan ya contabilizadas más de 23.000 firmas, tanto de aficionados españoles como también franceses y de otros países de Sudamérica en pro de la limpieza en un deporte que está hoy más que nunca en entredicho.

Algún aficionado ha llamado incluso a otro tipo de movilización, más radical, y que suponga afectar a la cifra de negocio de los principales patrocinadores del equipo Mclaren. De esta manera, Mercedes-Benz que suministra los motores a la escudería, y Vodafone y el Banco Santander como principales patrocinadores y con presencia en España, están en la picota ahora mismo, con llamadas a los aficionados a darse de baja de los servicios de estas respectivas marcas. Incluso van más lejos, y se han atrevido a atribuir el bajón de ventas de Mercedes este pasado mes de septiembre a un supuesto descontento generalizado de su clientela española, que habría dejado de comprar sus coches en beneficio de su principal competidor, BMW (ver cifras ventas Septiembre).

No sé hasta qué punto creerme que una pérdida de unos cuantos centenares de clientes por parte de Vodafone, por ejemplo (y sobre todo, teniendo en cuenta que darse de baja de un operador de telefonía no es tan fácil como parece) puede afectar a su respaldo global al equipo Mclaren, patrocinio que le está haciendo ganar a esta marca en particular mucha notoriedad en su principal mercado, el nacional, al contar con la figura inglesa de Hamilton.

Tampoco me atrevería a aventurar que la bajada de ventas de Mercedes el pasado mes en España y su segundo puesto detrás de BMW en cuanto al segmento de lujo sea debido a un impacto efectivo negativo en la imagen de marca de las irregularidades que se observan en su equipo de la F1. Desgraciadamente para los analistas - y mira que nos encantaría tener a alguno de nosotros un estudio de mercado que sea capaz de cuantificar de manera realista el impacto en materia de ventas de este tipo de acontecimientos negativos - no nos es posible inferir que, en efecto, la clientela target de Mercedes se esté “dando de baja” simplemente por apoyar a Alonso. Ni siquiera que la clientela target de Mercedes sea pro-Alonso y no pro-Hamilton, por ejemplo, que todo puede ser. Es una conclusión muy arriesgada y precipitada por parte de aquellos que han querido ver cosas donde no las hay.

Lo que sí está claro es que la imagen de Alonso en España se está consolidando como alguien maltratado por parte de una escudería cuyos principales patrocinadores son empresas de primer nivel y elevada notoriedad, por lo que, a falta de poder decirle cuatro cosas a Ron Dennis directamente, los aficionados más exaltados eligen “tocar al bolsillo” y lanzarse a por los patrocinadores, en una lógica de forzarles a que negocien con el equipo un mejor trato hacia Fernando Alonso.

Me parece extraordinariamente loable la iniciativa y demuestra que cuando nos tocan la cuerda sensible con algún deporte, los aficionados somos capaces de pensar como consumidores y de ejercer nuestro derecho a compra para penalizar a quien nos parezca. Sin embargo, en este caso, mucho me temo que, a pesar de las presiones hacia los patrocinadores, poco o nada se va a conseguir en términos de mejora de trato en la carrera hacia el piloto español. Ni tampoco creo que sea misión de los patrocinadores intervenir en los asuntos internos exclusivamente deportivos de un equipo.

Pero lo que sí me parece curioso y muy interesante es cómo los individuos tomamos conciencia cada vez más rápido de nuestra doble condición de aficionado-consumidor, y nos atrevemos a levantar la voz y a cerrar nuestro monedero si pensamos que con ello podemos defender alguna causa. Aunque me parece que lo del pobre Alonso y McLaren es una causa más bien perdida.