¿Cuántas veces no hemos visto el típico anuncio de Font Vella que insiste en que debemos beber más de 2.5 litros de agua al día, o no nos pareceremos a Cindy Crawford ni de casualidad? Al margen de las exageraciones típicas de cualquier anuncio de publicidad, que está casi obligado a decir que el producto en cuestión es la panacea para la felicidad eterna, esta última recomendación sobre el agua puede resultar incluso peligrosa para la salud, según el doctor Juan José Rufilanchas Sánchez, cirujano cardiovascular del Hospital Ruber Internacional de Madrid.
Este especialista concedió el año pasado una entrevista al programa “Buenos días” de RNE, en la cual afirmaba que dicha cantidad es una exageración que no incide en un mayor bienestar, e incluso estaría contraindicada para determinados pacientes (enfermos cardiópatas).
En un extracto de la entrevista (que se puede leer entera aquí), dicho especialista indicó que:
Las esteticistas son nuestras grandes enemigas, son las que han convencido a mujeres y a hombres también, de que bebiendo mucho agua se quitan las arrugas, y no es verdad, ya que no se quita ni una sola arruga bebiendo agua.
Hay una moda que consiste en estar tomando continuamente agua, y eso que para una persona normal, no tiene mucha trascendencia.
Tenemos el centro de la sed [… que] es un mecanismo tan fino que no lo puede duplicar nadie, y sobre todo, no lo puede duplicar la televisión, donde se ve un anuncio que invita a tomar 2 ó 3 litros de agua al día. Eso es publicidad engañosa y alguien deberá de meter mano en esta historia, porque eso no induce más que a que gane mucho dinero gente que nos está engañando.
Parece ser, como en todo, que primero hay que escuchar al cuerpo y beber agua según nos lo pida, pero en ningún caso insistir en beberla aunque no se tenga necesidad. Los extremos nunca fueron buenos.