La foto de arriba pertenece a la última campaña lanzada por Benetton recientemente. Y las de abajo a la década de los 90, cuando al polémico fotógrafo Oliviero Toscani se le dio carta blanca en su creatividad para realizar la publicidad de la marca de ropa.
Muchas de ellas dieron la vuelta al mundo, cuando no fueron directamente censuradas poco después de su publicación.
Hace tiempo la marca Benetton apostó fuerte por una publicidad que despertara conciencias, sin un resultado comercial claro más allá del mero posicionamiento como marca rompedora en su mensaje publicitario.
Hacía tiempo ya, sin embargo, que la firma había dejado de lado el lado tremendamente provocador e incorrecto, límite trash, de sus anteriores campañas, y se había concentrado más en la propia venta de ropa antes que en el posicionamiento alternativo de marca. Esto sin demasiado éxito, sin embargo, ante la irrupción en el panorama de la moda de marcas como Zara o Mango, que siempre van un paso por delante en las tendencias fashionistas y que comieron mucho del terreno ganado por Benetton en los 80.
Su ropa se había vuelto demasiado conservadora, clásica y salía al mercado demasiado tarde, cuando ya todas sus competidoras directas en el target joven habían renovado sus colecciones varias veces en pocos meses. El sistema de gestión de la marca estaba haciendo aguas, debido fundamentalmente a la endogamia que sufría en su sistema de management: hermanos que dirigen, diseñan y tomas decisiones sobre la expansión e inversiones, y que no cuentan con la suficiente renovación desde el exterior que les haga reaccionar más rápidamente a los cambios que se estaban sucediendo en la moda de masas hacia finales de los 90 y el principio de esta década.
Ese mayor conservadurismo se reflejaba inevitablemente en su publicidad, que por una vez anunciaba ropa en lugar de otras cosas - aunque sin renunciar del todo al aire multirracial que se le quiso imprimir desde la época de Toscani -.
Ahora parece ser que asistimos de nuevo a una vuelta ¿quizás? a la provocación de los 90, fruto probablemente del cambio a la cabeza de la dirección del grupo, con un nuevo Presidente General desde hace unos meses. Su última campaña lo demuestra: utilizan la violencia doméstica para vender ropa. No solamente eso, sino que se permiten jugar con las palabras y su logo se ha cambiado por esta frase “Colors of Domestic Violence”. ¿Hasta qué punto es lícito eso? ¿Se puede frivolizar de esta manera sobre los moratones de los golpes en la cara de las víctimas y asociarlas a la ropa, la cual, por supuesto, tiene que conseguirle beneficios a alguien? Sinceramente creo que no.
Así como en las fotos de Toscani, la defensa de la igualdad de razas, presentada de manera más o menos chocante, era una postura totalmente lícita en su principio, la equiparación de los moratones de las víctimas con el nombre de la marca me parece dar un paso peligroso hacia la frivolidad en el tratamiento de este tremendo drama. Y es que utilizar la última tendencia de la publicidad de trasfondo social cuando se hace con el fin de generar beneficios a una sociedad privada con ánimo de lucro, puede revelarse como una estrategia no muy acertada dependiendo del leit-motiv que se elija.
Actualización 1 de Junio: Pareciera ser que la campaña podría ser un fake, tal como se detalla en este blog. De momento en la web oficial de Benetton no hay ninguna comunicación al respecto. Estaremos atentos.
Y no se trata solamente de una percepción externa por parte de los usuarios de sus servicios, o de los simples internautas. Google mismo cambiaba hace unas semanas su tradicional y ya famoso lema “Don’t be evil” por otro más acorde a sus planes de expansión y desarrollo de negocio: “Searches, Ads and Apps” (búsquedas, publicidad y aplicaciones). Ahora ya podemos oficialmente llamar a Google “evil”…
Al margen de esta reciente declaración de intenciones oficial, oficiosamente ya se iba viendo por dónde iban los tiros: compras de redes sociales masivas como YouTube - a lo grande, además -, después la compra de DoubleClick, y más recientemente la declaración de intentar batir a Microsoft en su propio terreno, con aplicaciones de gestión para oficina equivalentes, pero esta vez, gratuitas.
Ya hablaba hace unos días en este blog sobre los síntomas de hartazgo de cierto sector de internautas por la invasión de publicidad de espacios hasta ahora genuinamente dedicados a los usuarios (caso de introducir anuncios contextuales en los vídeos de YouTube). Ahora alguien ha hecho una lista de los elementos que, a su juicio, hacen que la imagen de la empresa Google, tan cool y “outsider” hasta ahora, que se congraciaba con los internautas, haya empezado a caer en picado (y cito textualmente):
Prepotencia. Hasta el punto de pedir delaciones cual sheriff del oeste de la web.
Gigantismo. La salida a bolsa, las compras y los excelentes resultados financieros han situado en el lado contrario al que empezó. Si en sus comienzos levantaba simpatías al ser la compañía que luchaba contra los Yahoo y Microsoft, ahora juega en la misma liga que ellos mientras muchos están esperando la “startup” que la destrone.
Privacidad. La percepción de que Google sabe demasiado sobre uno, algo que demostraron su Web History. Los problemas de privacidad han aparecido además en Google Desktop, Web Accelerator y GMail.
Pequeñines no, gracias. La capacidad de Google para arrasar en un mercado gracias a la integración con el resto de su ecosistema es comparable a la que durante muchos años ha tenido Microsoft gracias a Windows. Ejemplos como Mis mapas ilustran este punto.
Junto a Dell han montado un sistema que roza el spyware: instalación de la barra de navegación de Google en los equipos nuevos, de manera que cuando el usuario escriba mal una url le aparezca una página de anuncios.
Colaboración con la censura china. Tanto en el buscador como con Google News.
No se sabe muy bien si este malestar creciente se debe únicamente al hecho indiscutible de que Google está invadiendo parcelas cada vez más amplias en Internet, sobrepasando la mera utilización de herramientas on-line (caso del almacenamiento de datos personales sensibles y sus posibles repercusiones en el derecho a la privacidad de las personas), o si también hay en ello algo de envidia, y no sana precisamente.
El hecho es que, en efecto, a medida que la utilización e integración mutua de todas las herramientas que va creando Google aumenta - amén de que son gratuitas lo cual facilita su adopción por parte del público y su expansión exponencial -, más voces se levantan para alertar del peligro que puede suponer a medio y largo plazo el otorgar tanto poder a una única empresa en Internet.
Google ya no es cool sencillamente porque ahora es un gigante, y no parece que sus ansias de expansión tengan límites a corto plazo. Dispone de los medios, dispone del talento pero, sobre todo, dispone todavía de unos remanentes de imagen de outsider que lucha contra las grandes corporaciones de antaño (véase Microsoft) que le permiten una introducción mucho más rápida en los hábitos de consumo de herramientas on-line por parte del usuario, y a coste cero para éste. Coste cero si no tenemos en cuenta la cesión de información confidencial sensible como pueda ser el controvertido Historial de Búsquedas…
En todo caso, el posicionamiento de marca de Google está empezando a cambiar y hacia “peor”, no sólo propia iniciativa, sino también desde la perspectiva del usuario, que ya está demostrando resistencia a este viraje en la estrategia de la compañía y su voluntad de ir abandonando progresivamente algunos de estos servicios gratuitos a medida que se va dando cuenta de las implicaciones para su anonimato que éstas conllevan.
… anda el juego. Se trata de una original publicidad creada por JWT Singapore para la internacionalmente conocida revista de publicidad Campaign Brief.
El juego de palabras en inglés del copy de la campaña (“Get between the covers” significa tanto meterse entre las sábanas como entre las portadas de la revista) es ingenioso y va acompañado de unas fotos de lo más divertidas, donde se ve a los jóvenes Ejecutivos creativos armados de block de papel y boli, listos para meterse en la cama con los mejores Directores Ejecutivos Creativos a fin de anotar todas sus enseñanzas. Experiencia, se supone, tan enriquecedora como el hecho mismo de leerse la revista…
La reciente revelación de la estrategia comercial de Google con YouTube, que consiste en introducir anuncios contextuales de Adsense en los propios vídeos, está levantado bastante polvareda entre los internautas, que declaran ya pasarse a otros servicios menos intrusivos, como Dailymotion, que de momento están sin contaminar en este sentido. Y estas manifestaciones al respecto de Adsense y su omnipresencia en la Red es sólo la punta de lanza de una corriente de malestar creciente entre los usuarios de los medios de ocio e información on-line.
Internet, que surgió en un principio como un medio libre, al margen de medios más controlados tanto política como comercialmente como eran la televisión o la prensa escrita, se está convirtiendo en el antepenúltimo reducto a conquistar por la Publicidad y el Marketing.
Puesto que se está haciendo cada vez más claro que la publicidad tradicional ya no funciona como antes, y los anunciantes se ven abocados a recurrir a medidas de contención, en un desesperado intento por recuperar efectividad en medios masivos y ultra saturados como la Televisión, Internet se está convirtiendo en una especie de “última frontera” .
La Asociación Española de Anunciantes ofrecerá un pacto a las televisiones para que acepten bajar de 17 a 12 minutos los bloques de publicidad que emiten y evitar así la saturación de ’spots’ que, a su juicio, “aleja al espectador” de sus productos.
Además de esta saturación televisiva, hay que tener en cuenta que vivimos en la era por excelencia del déficit de atención, al haberse multiplicado en muy poco tiempo el número de dispositivos que ofrecen información y posibilidades de ocio, todos requiriendo de nosotros una capacidad de atención limitada por naturaleza. Todo lo que no es corto, sintetizado y de consumo rápido, es ignorado. Esto es sobre todo cierto en el caso de las nuevas generaciones de jóvenes, que están más acostumbradas a encontrar sus fuentes de ocio y de información en medios no tradicionales y de forma mucho más interactiva y audiovisual haciendo que los anunciantes estén obligados a encontrar nuevas maneras de llegar a este escurridizo target.
El tamaño de la publicidad que se inserta en páginas web europeas es cada vez mayor según refleja un estudio de la Asociación Europea de Publicidad Interactiva (EIAA en sus siglas en inglés), que señala que los anunciantes buscan con ello atraer la atención de los consumidores, y comunicar mejor los mensajes de marca.
Hemos pasado progresivamente de los banners molestos y con flash, a una publicidad más integrada y menos molesta, a priori, para el internauta. Google entendió esto hace varios años ya con su sistema Adsense. Lo malo es que de querer ponerlo hasta en la sopa, esto también está empezando a hartar a un sector cada vez más amplio de usuarios.
Mientras que Google puede muy bien pensar que su ya consolidado sistema de publicidad contextual puede constituir su forma de rentabilizar la millionaria inversión en la compra de YouTube, los internautas van por otros derroteros y parecen estar empezar a alejarse de los servicios ofrecidos por esta marca, por cuanto que están todos infestados de anuncios de Adsense: el propio buscador, Gmail, y ahora YouTube… Se está empezando a notar ya cierta saturación. Y, lo que es peor para una marca: un rechazo a este modelo de negocio desde el lado del usuario, que consiste en plantarle una serie de mini-anuncios en cada página que visita.
Esto por el lado de Internet. Pero voces de protesta se levantan también en otros ámbitos, como es el del Marketing de Guerrilla o el Street Marketing, que empezó como algo gracioso y original, propiciando una interacción interesante entre el anunciante y su target, logrando sorprender a éste último (más o menos agradablemente) en muchas ocasiones. Y beneficiándose de esta manera de un pico de atención muy alto en comparación con los archisabidos formatos en TV o prensa.
Pero, al igual que pasó con el Marketing Viral en España hace unos meses, ahora parece que las cosas de nuevo están yendo demasiado lejos. La invasión de los espacios públicos por tropas de actores a sueldo de agencias publicidad que escenifican con mayor o menor realismo situaciones inventadas para hacer “caer en la trampa” al público, es algo que no está siendo visto ya con buenos ojos y que se refleja en blogs y en medios de comunicación.
1. “[…] Pero la publicidad está saliendose de sus límites. Está invadiendo nuestras vidas de una manera insultante. Está creando una presión insoportable.
En los últimos días leo decenas de post que encumbran como creativos invasiones del espacio público -y no tan público-. Enumero:
• T-Online.Un logo creado con las camisetas y la posición de las entradas en un anfiteatro de futbol. Markarina. • Ikea en la calle. 14 ambientes situados en plena calle en Japon. Markarina. • PlayStation. Con una marquesina de autobuses totalmente empapelada con burbujitas y sus correspondientes símbolos. eTc. • 3M con sus tiritas que arreglan edificios. eTc. • Schering con sus cubos de basura que juegan con la buena fé de las personas y pueden provocar paros cardiacos al oir el llanto de un bebé en el mismo. eTc. • La publicidad en la playa con los logos impresos en la arena de BeachBillBoard. • Ariel en la India invadiendo las esquinas. Sólo Buenas Ideas. • Nike pintando las aceras. Sólo buenas ideas.”
2. “Con apariencia de arte urbano, intervenciones espontáneas o teatro callejero, algunas marcas comerciales invaden el espacio público para hacer publicidad.
Su objetivo es la “búsqueda de situaciones de atención disponible”. Ante la indiferencia del público por los medios tradicionales de publicidad, ellos abusan de la inocencia del transeúnte para hacerle llegar, aunque no quiera, el eslogan y la información sobre las últimas prestaciones del producto que quieren vender. Aunque no se puede saber con exactitud hasta que punto este tipo de campañas alcanza sus objetivos, lo cierto es que de alguna manera minan la confianza del consumidor y aumentan la sensación de vivir en un mundo controlado por la publicidad y la consecuente desidia ante ello.”
Está claro que el principal defecto, que al mismo tiempo puede ser una cualidad, de estas técnicas es ser tremendamente intrusivas, como lo demuestra este vídeo de una acción de Marketing del Ayuntamiento de Madrid en el Metro. Se trataba de anunciar los distintos servicios de las Juntas de Distrito.
Consecuencia normal de toda táctica que se generaliza y se extiende en exceso: llega un momento en que pasamos de la sorpresa al enfado al descubrir que lo que creíamos una manifestación original de la persona, en realidad es un mero truco cuyos fines son los de generar beneficio económico a alguien. No hay mejor muestra de este enfado como lo recientemente acontecido con los falsos blogs (flogs) de empresas como Wall-Mart o Sony con su PS3 en EEUU.
El marketing alternativo - el buzz o viral, el street-marketing, el de guerrilla - se está encontrado ya, y muy rápidamente, con los topes de su capacidad de desarrollo. Los topes de la credibilidad de su mensaje. El público exige no ser engañado, no acepta fácilmente la invasión de su espacio público, nunca mejor dicho, con fines publicitarios, reivindica un espacio libre de intereses económicos que permita preservar la espontaneidad y la propia opinión.
Estar rodeados de paneles, pancartas, anuncios de TV, publirreportajes, espacios patrocinados, inserciones de publicidad contextual en los emails que enviamos y recibimos, Mobile Marketing o spam en el teléfono móvil, según se mire, espacios culturales redenominados según tal o cual marca, y ahora las troupes de marketing guerrilla que nos acechan por doquier para no dejarnos ni un momento de respiro, está creando una sensación de asfixia que inevitablemente conducirá hacia la irritación del ciudadano, que quiere lo primero ser visto como tal, y sólo en segunda instancia como consumidor y no al revés. Irritación y malestar que se traducirá, en poco tiempo, en animadversión hacia la marca que patrocine este tipo de actos no solicitados por el ciudadano.
Lo cual se entiende si nos ponemos esta pregunta básica: si en televisión las cadenas están obligadas a poner un rótulo anunciado publicidad, ¿por qué en las otras manifestaciones de la calle no se hace lo mismo? Pues ahí está el quid de la cuestión: las marcas, conocedoras de la saturación actual del telespectador o del radio-oyente, quieren saltarse esa barrera mental que pone el potencial cliente cuando oye que le van a poner anuncios. La base de este tipo de marketing es que aparece cuando las defensas están bajas, cuando la curiosidad natural del ser humano no está contaminada con advertencias mentales de “esto te lo están intentando vender, no compres…”. No parece, por lo tanto, plausible el anunciar de antemano estas operaciones de marekting de guerrilla si con ello de lo que se trata justamente es de confundir realidad con ficción para conseguir el máximo efecto sorpresa.
En resumen, pareciera ser que ahora la buena y nueva estrategia - una vez sobrepasado el punto de sorpresa genuina por parte del consumidor - es andarse con pies de plomo para no producir en el potencial cliente el efecto opuesto al que se pretende cuando se invierte en una campaña de marketing alternativo. Lejos de conseguir mejores resultados, tanta invasión puede resultar muy contraproducente.
¿Llegaremos a ver el día en que se inviertan los bornes e hacer poca publicidad se convierta en una cualidad por cuanto que la marca no satura el espacio mental del consumidor persiguiéndole a deshoras? ¿La marca que menos publicidad haga será la mejor percibida por los usuarios por cuanto que menos molesta? Zara ya se adelantó unos cuantos lustros a este hecho y lleva más de una década dando ejemplo de esta estrategia…
Hoy he asistido al primer día del Congreso Expomanagement 2007, que se celebra entre hoy y mañana en el Palacio de Congresos de Madrid. Para aquéllos que no lo sepan, se trata de evento internacional en el que se dan cita, por un lado, grandes líderes y gurús mundiales del Management, y por el otro, como público, algunos de los ejecutivos más importantes de este país (y algunos del extranjero también). Todo ello amenizado por stands de sponsors de primera línea (Orange, Esade, Iese, Nokia, Audi, …) y demostraciones de productos.
El corazón del evento es el Congreso en sí, destinado a trasmitir en vivo y en directo reflexiones de actualidad sobre el Management de la mano de gente como Ken Blanchard, Alan Greenspan, CK Prahalad, Michael Eisner o W. Chan Kim. Paralelamente, el ciclo de conferencias que se desarrolla al mismo tiempo es igual de interesante, siendo presentado por gente reconocida del panorama nacional empresarial y educativo.
El día ha sido intenso. 7 ciclos de conferencias simultáneas presentan muchas opciones a la hora de elegir, y más de una vez resultó difícil decidirse por una u otra. Empecé asistiendo a la conferencia sobre Tendencias del Marketing, presentada por Juan José Peso, de Daemon Quest y profesor asociado del Instituto de Empresa. El tema, muy apetecible: “Marketing en la agenda del CEO” o de cómo muchas empresas fracasan en los lanzamiento de sus productos en parte por no contar con personas con sensibilidad Marketing en los puestos más altos el organigrama (copados en su mayor parte por financieros y abogados).
La conferencia se hizo muy amena, y se habló de cosas como que hasta el 90% de los nuevos lanzamientos de las empresas fracasan, mientras que la publicidad convencional está dando cada día más señales de que su capacidad de convicción sobre el cliente potencial está agotada. A este respecto, se mencionó el hecho de que el 65% los clientes potenciales se muestran saturados por la Publicidad, mientras que un altísimo porcentaje (tanto como el 85% !!) se declara en contra de las técnicas del Marketing Clásico.
El Marketing clásico ha muerto, ¡bienvenidos al nuevo Marketing! Exponente destacado de estas nuevas formas de hacer Marketing de masas es Apple, que ha abierto recientemente en Londres y NY sus famosos cubos de cristal, edificios diseñados fundamentalmente al servicio del fenómeno del buzz entre los consumidores.
Como frase destacada de su conferencia me quedaría con la siguiente: “El mayor enemigo de la gente de Marketing es el Excel”, aludiendo con ello al hecho de que demasiadas estadísticas pueden llegar a matar el espíritu creador de la gente de Marketing, que debería ante todo sentir como la calle y actuar según las necesidades de la calle (esto último es mío…).
Estupenda conferencia, y la que seguía no se quedó atrás tampoco. Se trataba esta vez de analizar las “10 recetas para lograr un efecto “de boca en boca” (no me gusta nada la expresión más popularizada de “boca a boca”) por parte de Juan-Carlos Alcaide, de su propia firma de Servicios de Marketing. El famoso dúo Marketing viral / Buzz Marketing - el sustituto de pleno derecho de la Publicidad convencional, dicen -puesto bajo la lupa y concluyendo con un aviso de prudencia que me parece muy útil para los entusiastas de todo lo que huela a nueva tendencia: “El rumor que lance se va a ver inevitablemente deformado con el tiempo, tenga cuidado de cómo puede modificarse el mensaje original”.
Por la tarde, y tras la pausa inevitable para comer - un catering bastante correcto -, cambié el ciclo de conferencias de Marketing por el de Recursos Humanos, donde el excelente Gustavo Piera supuso todo un descubrimiento para mí y una magnífica oportunidad de poder disfrutar de una ponencia de lo más original en su planteamiento.
Con mucha energía expuso “Las Claves para cambiar las intenciones por acciones”, en clave de introspección interna que anime el proceso de convertirse en un líder de su empresa. Y es que su primera premisa es “Lo primero que hay que liderar es a sí mismo”. También me encantó su idea de sustituir la palabra “tiempo” por “vida”, ya que así se consigue tener las prioridades mucho más claras al identificarnos más con este último significado. Se dijeron muchas cosas, muy valiosas todas ellas, pero es que creo que casi se merecerían un post aparte antes que mencionarlas aquí de forma breve e incompleta. Un excelente comunicador y una aproximación valiente al problema del liderazgo en las empresas. Una frase de la conferencia con la que me quedaría sería “El liderazgo no consiste en cambiar a los demás, sino en inspirarles con el propio ejemplo para conseguir los objetivos propuestos”. Sentencia con la que, desde siempre he coincidido plenamente.
Y, por fin, la última conferencia de la tarde a la que pude asistir fue la de Mariana Ferrari, antigua directiva del grupo ING Seguros, y de agencias de comunicación internacionales, sobre el papel de la capacidad de Innovación del elemento humano en la estrategia empresarial. Defiende la tesis de que, más allá de la innovación en el aspecto tecnológico de la empresa, la innovación surgida de sus propios empleados es el verdadero elemento diferenciador y el que permite ganar muchas batallas comerciales. Desafortunadamente, parece que esta cualidad es difícil de ser priorizada por muchas compañías. Muy esclarecedor su relato de experiencias profesionales que la llevaron a poner dicha capacidad de innovación en primer lugar entre sus prioridades. Numerosos ejemplos de empresas como VISA o Philip Morris completaron la ponencia, cuya frase más impactante quizás sea “El éxito viene de ponerse objetivos ambiciosos”, escenificada perfectamente en un experimento divertido que consistía en tratar de romper un lápiz. (ver Nota 1).
En conclusión, un día intenso, lleno de buenas sensaciones y del cual me llevo por lo menos una decena de frases inspiradoras y muy valiosas, pronunciadas por gente con contrastada experiencia tanto profesional como vital. Así da gusto mantenerse al día.
Nota 1: el experimento consistía en pedirle a alguien del público que tratase de romper un lápiz por la mitad - sujeto por otra persona - con la fuerza del canto de su mano. Al ver que no se rompía, decirle que se imaginara que el lápiz estaba más bajo de lo que estaba realmente, para así propulsar la mano con más fuerza y acabar rompiendo el lápiz real. Muy buena metáfora de la diferencia de resultado conseguido dependiendo de lo ambicioso del objetivo.
Ante el fenómeno de unas audiencias de televisión totalmente saturadas y apáticas, y unos internautas con una creciente “ceuguera” a los banners publicitarios, a los anunciantes no les queda otra opción que innovar e imaginar nuevos soportes de publicidad, insospechados hasta ahora.
Y es que según un reciente estudio realizado en varios países europeos por Ad Tech, proveedora de servicios de Internet, “los internautas europeos reaccionan sólo ante dos de cada 1.000 banners vistos”(fuente). Al mismo tiempo, los propios anunciantes toman medidas para reducir el tiempo de publicidad a la hora permitido en las cadenas de TV.
La Asociación Española de Anunciantes ofrecerá un pacto a las televisiones para que acepten bajar de 17 a 12 minutos los bloques de publicidad que emiten y evitar así la saturación de ’spots’ que, a su juicio, “aleja al espectador” de sus productos. (fuente)
Ante estas evidencias, surgen cada día allí y allá ideas originales que proponen la utilización de medios no convencionales, con el fin de llegar al usuario en los momentos más inesperados, asegurándose así un nivel de atención mucho más elevado y, por consiguiente, un impacto mucho más efectivo.
Ejemplos de esta nueva vía de creatividad recién descubierta los tenemos con la cadena de hoteles NH, que parece haber tomado la delantera en Europa en esta materia:
- en un campo de maíz en los alrededores del aeropuerto internacional de Shiphol en Holanda; en mi opinión merecedor del premio al nuevo soporte más original del año (aunque la revista Maxim, con Eva Longoria en la portada, se les adelantara el año pasado, poniendo el anuncio más grande del mundo, a vista de Google Earth, en medio del desierto de Nevada)
- en partenariado con varias compañías aerolíneas en los reposacabezas de los asientos de avión
Aunque otras empresas de otros sectores tampoco se quedan atrás: este año parece ser el año de las “escaleras mecánicas”, como en estos ejemplos:
- Hewlett-Packard
- un parque de atracciones en Brasil
Y de esto ya no se libra casi nadie:
- ni los perros
- ni los huevos
- ni los tejados
- ni siquiera las alcantarillas
En resumen, una vez abierta la veda, el premio (y la diversión) consiste en encontrar constantemente nuevos soportes, a cada cual más soprendente…
Publicidad de un casino en la cinta transportadora de equipaje de un aeropuerto
La pregunta es:
¿cuánto tardaremos en saturarnos de esto también?
(teniendo en cuenta, sobre todo, que en algunos casos se trata de publicidades muy invasivas)