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No resulta frecuente, pero le ha pasado a la marca Volkswagen en Alemania con el lanzamiento del Tiguan: por "culpa" de Heidi Klum y su super-marido Seal, ahora los pedidos son tantos que se ha formado una cola de espera de hasta 11 meses para hacerse con el bichito y la marca ha tenido que retirar el spot de la TV...



¿Éxito de Marketing o será que a todos nos gusta la prensa "people" más que otra cosa, incluso cuando se trata de comprar en base a un anuncio...? ¿Sería repetible un éxito semejante poniendo a dos estrellas patrias, por ejemplo, a Penélope Cruz y Javier Bardem, a vender el último modelo de Seat?...

Via | Marketing Directo

Y mira que a mí (y a otros muchos) nos gustan los anuncios de esta marca, pero creo que aquí se han salido (y mucho) de su tono habitual, y han patinado.

Como dice Comando Efe: de aparecer al final del anuncio el logo de un KIA, por ejemplo, ¿alguien pensaría que sigue siendo un gran anuncio? Yo creo que no...

Zu gut

Publicado por Andrea Popa | 14:20 | , , | 0 comentarios »

Una línea argumental inequívocamente francesa: explotar la rivalidad sempiterna entre BMW, Mercedes Benz, y el resto de marcas de coches... en este spot tan original, Citroën vuelve a la carga, intentando hacerse un huequito en el difícil mercado alemán.

La verdad es que el vídeo es un tal compendio de clichés sobre Alemania, las Walkirias de Wagner, rubia y salchichas incluidas, que a uno le dan ganas también de que el coche sea alemán. En resumen: un muy buen spot, políticamente incorrecto y arriesgado, que encantará a los franceses y a los directivos de Citroën, pero que seguramente no hará demasiada gracia al target pretendido... los alemanes.

La campaña, llamada "Unmistakeably German", empieza por abrir un canal dedicado en la versión alemana de YouTube, e ir abriendo boca con varios teasers y falsas entrevistas, un lanzamiento online y viral en toda regla.

Un anuncio sencillamente genial (y con él inicio una nueva categoría en el blog, donde iré poniendo aquellos spots que más impacto tuvieron en su momento de emisión).

Más sencillo, imposible. Más impactante, tampoco. Y lo mejor de todo: probablemente el anuncio más barato filmado nunca. Una auténtica muestra de maestría en branding por parte de una de las marcas de coches más valoradas.

Antes de la carrera apoteósica del pasado fin de semana en Brasil, ya me olía yo que tanta rabia y energía negativa dirigidas hacia una única persona, en este caso, Hamilton, no podían ser buenas… Y si encima había una web dedicada exclusivamente a canalizar ese sentimiento negativo hacia un piloto, queda claro que las vibraciones no eran buenas.

Así, más de 418.000 personas pincharon virtualmente la rueda de Hamilton después de la convocatoria masiva que empezó a difundirse por Internet hace justo una semana, como señal de apoyo a Fernando Alonso en medio de todo este tinglado de la Formula Uno y las prácticas mafiosas que parece que van asociadas.

Hamilton no pinchó, pero poco le faltó no volver al asfalto en condiciones, así que debe ser que el “akelarre” colectivo de la última semana ha debido surtir efecto… Para la próxima temporada de F1, que estará por aquí en poco más de 6 meses, no quiero ni imaginarme la de ruedas virtuales que se le querrán pinchar a Hamilton si no se porta bien con Alonso. ¿Asistiremos a una convocatoria masiva también por parte de los aficionados del rookie británico?

Tras un año en antena, esta semana Repsol ha hecho públicos los resultados de su campaña para su Diesel de la gama Premium, lanzada en el último cuatrimestre del año 2006, y que aludía a la conocidísima pirámide de Maslow.



Ahora resulta que no sólo los productos tradicionales como los relojes de alta gama, los automóviles o los viajes de alto standing son los que acuden al mensaje aspiracional para captar clientes, sino que cada vez más cualquier artículo es susceptible de ser objeto de la misma táctica de publicidad.

La campaña de Repsol Diesel e+10, el carburante Premium de la marca, fue difundida a varios niveles (TV, prensa, radio, Internet) y tenía por desafío principal crear una necesidad allí donde no la había, ya que el público en general estaba satisfecho con los productos existentes anteriormente. El perfil de la clientela elegido como target fue alto, ya que se estimó que este segmento de público era el priori más sensible a la innovación que planteaba el producto, así como que era el que tenía la mayor disposición al pago de un precio superior para hacerse con él.

Y como suele pasar con este tipo de perfiles de clientela, el mensaje aspiracional, eminentemente emocional y elegante es el que mejor funciona. El recurso a la pirámide de Maslow fue en este caso un pleno acierto al darle al público lo que buscaba: el reconocimiento indirecto de su “superioridad” y, sobre todo y lo más importante, la posibilidad de diferenciación respecto al resto de clientela. Según la agencia Young & Rubicam, autora de la campaña, el perfil buscado era el “triunfador”.

Y los resultados no se hicieron esperar: para los escépticos que sostienen que la Publicidad no vende, hay que señalárles que el incremento en la cifra de ventas de Repsol para este carburante fue de un 108%, atribuible directamente a la campaña al haberse mantenido sin cambios el resto de factores que inciden en la compra.

Si lo emocional y aspiracional funciona para el automóvil, está claro que también lo hace para todo lo que le concierne como accesorio, por muy inverosímil que sea.

Via

Aunque en este caso no se trata del dinero, como rezaba la famosa frase de la película de Tom Cruise “Jerry Maguire“, sino de las hermosas vistas del cielo que se se pueden observar en caso de poseer un VW Eos.

Es decir: nada mejor para abrir el apetito por el nuevo producto que enseñarle al cliente directamente el beneficio tangible.

Para potenciar su lanzamiento este año, el equipo de marketing del Volkswagen Eos de Australia ha puesto en práctica una curiosa e innovadora manera de hacer sentir a sus potenciales clientes lo que sería conducir un descapotable como el suyo. Enviando packs a domicilio con una series de posters de gran tamaño que reflejan vistas del cielo para ser pegados en el techo de sus vehículos, ofrecen la posibilidad a su target de tener una experiencia aproximada a lo que sería conducir un Eos de verdad.

La estrategia (barata y sencilla) ha sido tan exitosa que ha logrado incrementar los test-drive del VW Eos en Australia en un 62% y actualmente (en el mes de Agosto por lo menos) hay una lista de espera de 11 meses para hacerse con uno de estos modelos.

Via | I believe in Adv

Acuciadas por la saturación publicitaria que no duda en cobrarse víctimas entre los principales anunciantes del mundo, cada vez más marcas recurren a medidas “drásticas” para conseguir notoriedad.

Animadas a su vez por sus agencias de publicidad (también necesitadas de notoriedad y premios en los Festivales), algunas no dudan en echar el resto en los momentos de los lanzamientos de nuevos productos, tanto que aunque consigan la tan deseada notoriedad provocan sin embargo y en paralelo un sentimiento negativo en el cliente target.

Es lo que le ha pasado a Renault en Holanda, que ha puesto en marcha una campaña de Marketing Relacional de muy dudoso gusto para “celebrar” el lanzamiento del nuevo Twingo. La idea - que aunque original es discutible - consistía en enviar carta de amor escritas por un supuesto amante a todas aquellas usuarias de un antiguo Twingo disponibles en la base de datos. La que se ha armado en muchos hogares de estas propietarias no cuesta mucho imaginárselo: crisis matrimoniales a tutiplén, y numerosos disgustos por parte de aquéllas que creían estar siendo acosadas por un desconocido.

Al final, Renault ha tenido que rectificar el tiro publicando una disculpa en los dos principales periódicos holandeses, donde se aclaraba el malentendido, pero muchas usuarias se han quedado con un amargo sabor de boca a raíz de la experiencia, amén de algunas demandas judiciales a las que pueda hacer frente ahora la marca por daños y perjuicios.

La pregunta evidente es: ¿vale la pena hacer hablar de uno y conseguir cobertura periodística “gratis” aunque eso sea a costa del bienestar de tus clientes?

Creo que la clave de toda campaña de Marketing Relacional con éxito es que piense primero en sus destinatarios, en los clientes potenciales o actuales y que busque crearles una experiencia agradable. Cuando se le pierde el respeto al cliente y, sobre todo, como en este caso, se juega con su vida privada las consecuencias sobre la imagen de marca de la empresa son de dudosa calidad. La máxima de los Beatles “que hablen de tí aunque sea mal” parece tener sus límites en un campo tan sensible como es el del Marketing Relacional.

A partir de ahora, en Holanda estas mujeres ¿experimentarán una emoción positiva o negativa cada vez que vean un Twingo por la calle? ¿Cuál debería haber sido ante todo el objetivo de la campaña de Renault:

- ganar notoriedad a toda costa aunque luego no se venda ni un coche por el enfado de sus clientas

- o hacer incrementar las ventas, cosa que de esta manera parece poco probable que consiga ?

Porque la pregunta básica es: ¿se vende en base a la notoriedad o al sentimiento positivo que despierta un producto en el cliente? Yo creo que la respuesta está clara… Los medios no deberían nunca ser el fin y con sólo pensar un poco más en el cliente y menos en el producto los beneficios a largo plazo para una empresa serían mayores.

Via | Omepetblog


Gráfica algo antigua, pero insuperable en cuanto a simplicidad. Está claro quién gana ¿no?

Esta agresiva publicidad comparativa me recuerda a la siguiente secuencia de imágenes que ya apareció hace un tiempo y que alude a la guerra publicitaria en el segmento de lujo del sector automovilístico. Por supuesto, también la empezó BMW…

… y en lugar de realizarse dentro de una serie o una película, ahora se cuela dentro de los mismos anuncios de otros “productos”.

Estos días podemos ver en la televisión dos campañas muy parecidas, ambas campañas institucionales de dos cadenas de TV, y patrocinadas o en partenariado, según se mire, por dos marcas de automóvil distintas.




La primera, es la ya archiconocida “Aire” de la cadena Cuatro, donde Audi aprovecha sutilmente para motorizar a los protagonistas con su nuevo Cabrio.




La segunda, de Telecinco, se llama “Brilla”, está realizada en partenariado con Ford, y curiosamente aprovecha para promocionar el mismo tipo de coche. Eso sí, en esta ocasión la presencia de la marca es mucho más obvia, con primeros planos del logo y casi, casi deteniéndose en la demostración íntegra de la funcionalidad de la capota del Cabrio.

¿Cuál es el mejor spot? A mí personalmente me gusta mucho más el de Cuatro y Audi, tanto por el cuidado de la realización como por la presentación -sutil- del modelo de coche, que está integrado de manera mucho más elegante dentro de la propia lógica del anuncio.

En todo caso se trata de una nueva forma de hacer publicidad, a medio camino entre el product placement, el partenariado y el publirreportaje. El producto se muestra plenamente integrado en la trama de ficción de la campaña institucional y, al mismo tiempo, permite asociar los valores del producto con los de la cadena de TV elegida. Una ingeniosa forma de unir sinergias y matar dos pájaros de un tiro.

Me ha parecido curioso el nuevo spot de Audi para su modelo deportivo TT, ya que retoma la idea de extraer momentos de la vida real y compararlos de manera muy original con alguna de las prestaciones de su vehículo (click en la imagen para ver vídeo).

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En este spot denominado “Moments” se trata de equiparar el corto período de tiempo de 0.2 segundos en la vida real, donde apenas da tiempo de hacer nada, con el Audi TT que es capaz de realizar una operación a priori más complicada, como es la de cambiar las marchas. La idea es que el sistema de cambio dual es tan bueno teconológicamente que esto se hace sin mayor problema en un espacio de tiempo tan corto como son 0.2 segundos.

Un spot impactante, posicionándose al mismo tiempo tanto en la excelencia tecnológica del automóvil como en sus evidentes cualidades deportivas y de placer de conducción.

… pero si no se puede, bien se puede hacer uno una idea colocando un simple logo con la estrellita encima del capó de cualquier marca de coche.

Esa parece ser la idea que constituye el eje central de esta campaña de marketing de guerrilla realizada por Mercedes-Benz en Alemania y creada por la agencia BBDO. El objetivo: promocionar los tests de conducción de prueba en los concesionarios de la marca aumentando con ello el tráfico de clientes en sus instalaciones.

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Sin duda, Mercedes sigue siendo consciente del enorme poder de su marca, encarnado por excelencia en su famosa estrella coronando el capó del vehículo. Utilizando el enorme poder de evocación de este símbolo se busca con esta campaña suscitar el deseo en el potencial comprador de poder “pasear” el imponente logo, aunque sea de mentirijillas y encima del capó de su Skoda. Una estrategia acertada porque une dos cosas importantes en toda campaña de marketing viral o de guerrilla: el sentido del humor con la comprensión inmediata del mensaje.

Y es que en el sector del automóvil, más que en ningún otro, es fundamental alimentar constantemente el valor aspiracional del coche y hoy en día Mercedes sigue estando a la cabeza de esas marcas que pueblan el imaginario del lujo y del status, actualmente, sin embargo, más accesible que nunca a través de productos de entrada de gama.

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Como si de un thriller se tratara, uno de los últimos spots de VW para el mercado norteamericano se ambienta en un garaje y con música de “miedo” de fondo… VW ha creado para esta nueva campaña promocional “It’s time to move on”, un set de tres anuncios. El objetivo de la campaña es incentivar la renovación del coche y por ello hace hincapié en el último plano en los precios de los vehículos.

De las tres creatividades, sin embargo, ésta es la que me parece mejor realizada y más divertida (click en la imagen para ver vídeo).

De mensaje eminentemente emocional, como es por otro lado el posicionamiento publicitario de la marca Volkswagen desde hace más de una década, escenifica en clave de humor el difícil trance por el que pasa este orgulloso propietario de un nuevo VW a la hora de reconocer su “infidelidad” a su antiguo coche, que, para más inri está semiescondido en la penumbra del garaje y lo “pilla” in fraganti, a modo de esposa despechada.